PAIS HEDONISTA
Es tan simple como planchar un pañuelo, le dijo.
Llegaron a un país fundado en un crucero al que la crítica y los estudiosos llamaban “el país hedonista”. Abrieron las mochilas y de ellas sacaron unos pequeños telescopios para poder observar mejor y sacaron también unos cuadernotes y lápiz para comenzar, desde ese momento, la investigación.
La base de la filosofía era no comer y para saciar la ansiedad usaban alimentos para todos los demás quehaceres vitales, por lo que dormían sobre colchones de puré, cada cual de su verdura favorita: puré de zapallo, de papa, de camote; también eran validas las combinaciones, como puré de zapallo con papa o cualquiera que quede a cargo de su imaginación. Se vestían con milanesas de carne, de pollo o de berenjenas y calzaban melones o sandias, que eran las únicas frutas que usaban para sus atuendos, ya que generalmente todas eran utilizadas para amoblar sus hogares, sobre todo por sus frescos aromas; con naranjas se hacían almohadones, con bananas mesitas de luz y las manzanas constituían sillas y sillones. Para la fábrica de alhajas se destinaban pomelos rosados y kiwis y las lámparas eran peras, peras asiáticas, peras occidentales amarillas.
Estos alimentos eran los más utilizados, pero cada uno tenía sus gustos y así cualquier hogar podía ser más ácido o más dulce, más verde o con tonos naranjos o rosa.
Como ley nacional e irrevocable estaba la obligada posesión de por lo menos un espejo de siete metros de ancho y tres de altura. Cada habitante al llegar a casa se desnudaba, los hombres se desplazaban proyectando el pubis hacia delante y las mujeres con las piernas lo más abiertas posible.
Como no comían, cada día eran más flaquitos y miraban su cambio corporal en el espejo o los espejos. Los hombres veían sus penes cada vez más grandes porque su masa corporal era cada vez menor y las mujeres, notaban sus vulvas cada vez más florecidas y sus vaginas más abiertas.
Como los genitales eran tan grandes pasaron a ser lo más importante. La masturbación y la penetración eran perfeccionadas, eran el divertimento, las discusiones, los debates y todo lo que constituía la relación de pareja, la relación de ser sexuado, sexual y sexy.
Los cuerpos perdían tanto peso corporal que el mayor peso lo tenían los genitales así que cuando estos se hacían tan pesados que se volvían intransportables para el resto del cuerpo, caminaban hacia la borda, en pareja, tomados de la mano hasta el punto en que la extrema delgadez física hacía que los cuerpos se despegaran del suelo y comenzaran a volar, con las manos tomadas fuertemente pues los huesos encajaban entre ellos.
LOURDES ARIAS
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